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iyaki

Mañana

Hace 20 años la inteligencia artificial pertenecía casi exclusivamente a la ciencia ficción. Si uno estaba en el nicho adecuado podía escuchar hablar sobre avances en redes neuronales, tests de Turing y Deep Learning, pero la mayoría de la gente todavía sabía más de inteligencia artificial por Isaac Asimov y videojuegos o películas con futuros distópicos donde luego de alcanzar la singularidad las máquinas se rebelan contra la humanidad.

Hace menos de 5 años se lanzó ChatGPT. De un día para el otro y casi sin previo aviso la población general tuvo acceso a un chatbot con el que uno podía “hablar” prácticamente como si se tratara de una persona pero con muchísimo más conocimiento que cualquiera.

Pasó poco tiempo antes de que aprendiéramos que ese conocimiento no siempre era real y las alucinaciones pasaron a convertirse en parte de nuestra jerga diaria.

Aún así, en el mundo de la tecnología, rápidamente se comenzó a adoptar la herramienta (y tantas otras similares que comenzaron a surgir).

La forma más rápida de resolver un problema al que nos enfrentamos por primera vez dejó de ser preguntarle al compañero que teníamos al lado o pedir ayuda en un foro y pasó a ser consultárselo a la LLM de nuestra preferencia.

Lentamente las herramientas de Inteligencia Artificial para programar dejaron de ser meros autocompletes con esteroides y comenzaron a escribir cada vez más cantidad de código de manera independiente, hasta que, hace 2 años se lanzó Claude Code.

Hace un año Microsoft aseguró que la IA ya escribía hasta un 30% del código fuente de su compañía.

El mundo enloqueció. Todos en IT necesitaban ser expertos Prompt engineers para que sus trabajos no corrieran riesgo. ¿O era Context Engineering lo que había que aprender? No, definitivamente todos teníamos que convertirnos en AI Agentic Developers

Mientras todo el mundo discutía sobre si delegar tanto trabajo a un agente de inteligencia artificial era o no una buena idea, sobre qué tan buenos eran los resultados y todos querían mostrar su opinión de expertos en el tema, los modelos de IA siguieron mejorando.

A principios de 2026 ya no eran pocos los casos de personas que en cuestión de días podían desarrollar aplicaciones completas. El código que la IA generaba ya era lo suficientemente bueno para funcionar casi sin retoques humanos.

Herramientas como Clawdbot Moltbot OpenClaw nacieron y métodos de trabajo como los Ralph Wiggum Loops se popularizaron.

Hace unas semanas, los CEO y gurús de IA comenzaron a hablar de Agentic Loops y afirmar que ya no deberíamos estar escribiendo prompts para interactuar con la inteligencia artificial. “El prompt engineering ha muerto” escribieron en Linkedin.

Ayer, caí en la cuenta de que hace más de 6 meses que prácticamente no escribo código a mano. En estos meses comencé múltiples proyectos, como SpecRalph, corregí algunos errores históricos de Simple Newsletter para los cuales nunca conseguía hacerme del tiempo necesario.

En estos meses debo haber dedicado más tiempo que nunca a probar y experimentar con distintas herramientas. Claude Code, OpenCode, Nanobot, ZeroClaw, Oh My Pi, OpenSpec, SpecKit, docenas de servidores MCP, cientos de agent skills, worktrees, RAG, Modelos GPT, modelos de Anthropic, GLM, Qwen, ollama, vLLM y un sinfín de tecnologías. Y aún así, dedicando todo este tiempo a experimentar y aprender tengo más proyectos funcionando que nunca.

La IA por sí sola (al menos por ahora), no hace nada. Necesita de personas que la usen porque es, a fin de cuentas, solo una herramienta más. Una herramienta poderosísima que está transformando nuestras vidas y trabajos. Pero sigue siendo solo una herramienta más disponible en nuestra caja de herramientas.

Es importante saber usarla. Pero eso no significa solo saber escribir prompts. Hoy las bases y fundamentos de diseño de software, buenas prácticas y arquitectura de sistemas son más importantes que nunca porque son lo que nos permite aprovechar la potencia de agentes como Claude Code para construir proyectos que valgan la pena.

La tecnología está avanzando cada vez más rápido. Se está acelerando a un punto en el que cuesta mantenerse al día, pero eso también es lo que la hace interesante.

Estoy ansioso por ver lo que podrán hacer mañana aquellos que sean capaces de seguirle el ritmo sin olvidar sus orígenes y lo que aprendieron en el camino.

Hasta la próxima.

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